martes, 22 de diciembre de 2009

A RUFINA C


El cielo se cerró sobre mis párpados.
En caída leve y etérea
me sumergí en el más hondo vacío.

Ví a Helios, destruir junto a las aguas
la inmensidad del horizonte
y hacer del universo púrpura.

Oscuridad...

Mas luego el suspiro
y el aire en mi rostro.
Desesperación, terror, ira, sangre.
Fatiga, pereza, sueño.

Profundo...

Barba, Laura. 153/13/10
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3 comentarios:

Té Verde dijo...

me gusta la musicalidad del poema...
y esa segunda estrofa es excelente...

muy visual, podía ver esa caída en el mar y casi sentir el sonido atronador de la caída sobre la rompiente línea...

Té Verde dijo...

Tenía marcada esta página en un libro...

"El sol sabe. Desciende dentro de ti para ver. Pues lo externo.
Es un espejo. La naturaleza habita dentro del cuerpo y desde alli se venga
Igual que en una ferocidad sagrada como la de León o el Anacoreta
Crece tu propia flor
que llaman Pensamientoç..."

Palabra de Julio en Elegías de Oxópetra . Odysseas Elytis, nacido en Lesbos

Helena dijo...

Muy bueno. Ahora me quedé pensando en los cuentos que escribí las vacaciones pasadas, y sumando la información del Necronomicon, más algunas cosas que parecen tener sentido, creo que puedo darle mayor coherencia. No sé si esto es bueno o malo, en todo caso con coherente no estoy diciendo mucho, jajajaja. Pero algo tiene que ver con el pensamiento.
En definitiva mi vida es un culto a la muerte que a veces se prolonga; es una larga espera. Y si los seres imaginarios desean su libertad que así sea.
Feliz noche, como todas las noches.